"La policía de la memoria", Yoko Ogawa

Mejor descripta con el título original de "Cristalización del silencio", se trata de una novela de tono poético que habla del duro tema de la dictadura.

En este libro de 1994, Ogawa logra dar una certera imagen de todos los sistemas dictatoriales: el poder aplastando la libertad de acción y de pensamiento de todos y cada uno de los habitantes. Se describen magníficamente todos los tipos de ciudadanos: desde aquellos que ejercen una arriesgada resistencia hasta los otros, las grandes mayorías, los que naturalizan cada oleada de represión y no cuestionan nada.



Fiel a su estilo, la autora sitúa la historia en una isla innominada y descripta a grandes rasgos. En esta isla, cada cierto tiempo, se borran del imaginario social objetos al azar: los caramelos, un tipo de flor, las esmeraldas. Por imposición, tanto la idea y el recuerdo de estos objetos, como su existencia material, son borrados de la faz de la isla (no hay ningún tipo de explicación técnica en el texto sobre esta operatoria). Es justamente el trabajo de La Policía de la Memoria garantizar que nadie recuerde nada de lo que está prohibido recordar. No tarda mucho en hacerse habitual que también las personas comiencen a desaparecer. En este contexto, conocemos a la protagonista de la historia, una chica muy proactiva (que no pierde su vitalidad a pesar de la situación), escritora de novelas. Otros de los personajes centrales son su editor, que tiene el peligroso don de no poder olvidar, y un viejo amigo de la familia, que seconda a la protagonista en todos sus planes. La novela no es nunca previsible, no se pierde nunca el tono poético y hasta amable de la narración, condimentado con las plásticas descripciones a las que no tiene acostumbrados la autora. En el libro hay espacio para un pequeño juego de cajas chinas, ya que se incluye la narración de la novela que está escribiendo la protagonista. En este libro se nota mucho la influencia que ha ejercido sobre la autora "El diario de Ana Frank", lectura que, según ella, la ha marcado desde siempre. 

Si bien la obra es catalogada como novela distópica, creo que sería más adecuado hablar de realismo mágico o incluso de alegoría (en este sentido, me hizo acordar levemente a la gran novela de Daniel Moyano, "El vuelo del tigre").

Se trata de un texto que nos pone delante la realidad de las dictaduras, por lo cual, es imposible que, amargamente, no encontremos resonancias de nuestra propia historia. En lo personal, me hizo también pensar en todas aquellas cosas que socialmente van cayendo en desuso y que quedan confinadas a algún espacio de la memoria, asociadas a emociones y recuerdos privados. Una gran novela para sentir y para pensar. Ogawa no decepciona.


Pueden leer aquí otra reseña sobre la obra.

Aquí tienen el artículo  La policía de la memoria de Yoko Ogawa y los peligros del olvido, Por Julia Shiota

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