"Pura pasión", Annie Ernaux


ACA IBA LA FOTO DE LA OBRA DE COURBET: El origen del mundo. PARECE QUE GOOGLE TIENE PROBLEMAS CON EL LUGAR DE DONDE TODOS VENIMOS Y CENSURA UNA OBRA DE ARTE.


     Acabo de terminar esta obra mínima e intensa de la ganadora del premio Nobel, es la primera obra de la autora que leo. El primer acercamiento al texto me resultó deslumbrante: la primera persona es un torbellino, con la dosis justa de intelectualismo que debe tener (comentarios metadiscursivos y notas al pie mediante). Ernaux escribe bien, eso se da por descontado. Hay una agilidad, una fuerza, una cadencia y una solidez que sólo los buenos escritores pueden sostener. Se lee de un tirón, te toma y no te suelta.

    El tema que aborda es la pasión ciega (perdón por el pleonasmo) que siente y vive una mujer de clase media alta (se sabe que la autora escribe de modo autoficcional) por un hombre de Europa del Este, un empresario casado que eventualmente la llama, va a su casa para hacer el amor y desaparece. Ella lo vive con extrema pasión y con la dosis de obsesión que se le adjudica a estos casos. Cualquiera que haya experimentado este tipo de relación se verá identificada con esta espera eterna y todos los sufrimientos y sensaciones asociadas. Lo bueno es que la autora simplemente expone y describe, no hace juicios de valor ni urde interpretaciones. En este sentido, el texto cobra fuerza como testimonio de una situación en particular, esta suerte de amour fou. Promediando el libro, lo que se narra resulta reiterativo, un poco redundante pero, por suerte, el libro es corto y la narración, ágil. Debo decir que al finalizar la lectura, el deslumbramiento que sentía al inicio se había ya apagado bastante ante la evidencia de que el texto no encarna más que la voz de una burguesa que refuerza estereotipos del amor romántico y de lo que hoy llamaríamos, simplificando, una relación tóxica. En definitiva, es un texto valioso si lo tomamos como microhistoria; es decir, desde el punto de vista de que todo lo privado es politico, se puede usar el texto para cuestionar la forma en que hemos sido educados y educadas para vivir "una gran pasión". Pero el texto hace agua si lo que se pretende es ensalzar este tipo de dinámicas sexoafectivas, algo que sintetiza la última frase del libro (y que, en mi interior, me gustaría parafrasear para decir todo lo contrario). En este sentido, el contenido me pareció como mínimo demodé, es decir, carente de algún desarrollo conceptual revelador, original o novedoso. 

    De todos modos, la recomiendo con gusto porque es un entretenido ejercicio literario, muy realista en la descripción de lo que se entiende culturalmente por "una gran pasión". Cada uno puede elegir cómo tomar esta excelente pintura de situación.


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