"Socorro, perdón", Frederic Beigbeder

    



Llegué a esta novela, escrita en el 2007, de casualidad. Y el momento en que la leo no puede resultar más actual (me refiero a la atrocidad englobada en una sola palabra: Epstein). Justamente esta novela se lleva adelante por una enérgica, casi maníaca, voz: Octave Parango, personaje que viene de su anterior novela, llamada 13,99, y que representa a un cazador de "talentos", un pederasta con todas las letras metido en el mundo del modelaje. 

    No es una novedad que este libro nos remite casi automáticamente tanto a Houllebecq como a Nabokov. En esta obra, todo es exceso: se trata de largos monólogos que se encuadran en un diálogo interminable con un párroco ortodoxo, en San Petersburgo. El personaje de Octave se despacha a sus anchas y con total honestidad acerca de sus deseos y sus acciones, todas relacionadas a las relaciones sexuales con lolitas y ese sórdido mundo. La escritura es irreverente, políticamente correcta, pero también inteligente y plagada de intelectualismos y referencias sociopolíticas. Además de estos diálogos, hay algunos otros momentos narrativos menores, de otra índole, que no describo por no interferir con la propuesta narrativa. Hay una ironía que va al extremo: esa tensión que se sube en la provocación. 

    En lo personal, este tipo de texto me genera un marcado malestar ya que no termino de entender si hay crítica social o apología. Hay una marcada intencionalidad de crítica, es verdad, pero la manera erótica en que se describen las escenas (como en Nabokov) puede hacer pensar en un regodeo, lo cual es, a fin de cuentas, una suerte de apología. En este caso, la caracterización de la personalidad de la chica protagonista, Lena, también me resulta cuestionable: le adjudica parlamentos y pensamientos casi de adulto. 

    La novela fue adaptada al cine por el propio Beigbeder como director, con el título de L'ideal (2016). A partir del trailer, podemos ver que la película se instala de lleno en la comedia satírica, un tono que, personalmente, me resultó más difícil de identificar en el libro, que me pareció más crudo y chocante, sin el atenuante del humor. 

    En conclusión, puedo decir que es una novela incómoda, por momentos me subyugó la manera en que está escrita (es un torbellino) y, por otros, me desagradó. Lo que sí es verdad, es que me dejó pensando en la función de la literatura y sus complejos diálogos con la realidad. 

    Pasen por AQUÍ para leer un artículo sobre la relación del autor con Michel Houellebecq: "Cuando Beigbeder encontró a Houellebecq" (por Daniel Jiménez Palencia). Y por ACÁ si lo que desean es una opinión sobre las recepción de las obras de estos dos grandes polémicos de las letras actuales, publicada por Galo Abrain en "El confidencial" (2023).




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