El texto empieza bien, con una cadencia seductora y con episodios que son originales y frescos más allá de la tristeza que logran transmitir. Pero después, a lo largo de la novela, todo se desbarranca, casi imperceptiblemente primero, pero definitivamente después. Pareciera que en esta novela hay dos o tres tonos, climas o elecciones estéticas. Puras mentiras es la historia de Zabala, un hombre que siempre tuvo un aura de amargura. A los cuarenta, el mundo se le derrumba y termina en un pueblo costero, Pampa del mar. Allí se encuentra con distintos personajes y distintas situaciones, ninguna de ellas demasiado relevante o potente. Por momentos, pareciera que la novela se ancla en la enumeración de historias de vida (historias que, de hecho, son interesantes), pero no se incrustan bien en la estructura general de la obra. La impresión personal es que el texto no presenta una estructura sólida, incluso en el armado de...
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