El texto empieza bien, con una cadencia seductora y con episodios que son originales y frescos más allá de la tristeza que logran transmitir. Pero después, a lo largo de la novela, todo se desbarranca, casi imperceptiblemente primero, pero definitivamente después. Pareciera que en esta novela hay dos o tres tonos, climas o elecciones estéticas. Puras mentiras es la historia de Zabala, un hombre que siempre tuvo un aura de amargura. A los cuarenta, el mundo se le derrumba y termina en un pueblo costero, Pampa del mar. Allí se encuentra con distintos personajes y distintas situaciones, ninguna de ellas demasiado relevante o potente. Por momentos, pareciera que la novela se ancla en la enumeración de historias de vida (historias que, de hecho, son interesantes), pero no se incrustan bien en la estructura general de la obra. La impresión personal es que el texto no presenta una estructura sólida, incluso en el armado de...
Eloísa Dufour Se trata de un festejado texto catalogado como novela, pero que (según mi humilde opinión) no presenta los elementos formales que permitan encasillarlo dentro de este género, no sólo por su breve extensión, sino también por la entidad de lo narrado. La anécdota es simple y el libro presenta núcleos narrativos que se repiten con el correr de las páginas. No se construye historia (es todo demasiado embrionario, un esbozo). En primera persona se desarrolla la historia de una joven (hija de un hombre nacido en el norte de Argentina), que recala allí mismo para sanar su historia personal, luego de una catástrofe familiar. Está escrito como el relato que le hace la protagonista a una doctora, pero el uso de la oralidad no sólo es poco creíble (con una inclusión un tanto forzada de léxico de color local), sino también muy desparejo, digamos que el personaje habla con giros dialectales cuando se acuerda. Se advierte el esfuerzo por instalar un tono poético y desarrollar una...
La pregunta es: ¿por dónde empezar a hablar de una novela que es absolutamente novedosa y original? Primero y principal, tengo que decir que me ha dejado fascinada. Se trata de una opera prima , además. Imposible pensar que un escritor (Larraquy: Buenos Aires, 1975) pudiera empezar mejor. El texto se estructura en dos partes, en apariencia bastante disímiles, pero unidas por la misma tensión entre perturbación e ironía (combinación sumamente disfrutable). La extensa primera parte nos sitúa en el hospital Temperley, en 1907. Creando una atmósfera bastante atemporal, se nos presenta a un grupo de médicos que están inmersos en un descabellado proyecto: pretender acceder a información de la mente humana más allá de los límites de la vida. Con un tono de fina comicidad o de grueso humor negro (que se acrecienta en la segunda parte, virando hasta prácticamente el absurdo) el texto se presenta como el diario/documento escrito por Quintana, el más lúcido de esos mé...
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