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Mostrando entradas de abril, 2011

"La barrera del pudor", de Pablo Simonetti

Esta novela del exitoso autor chileno nos cuenta en primera persona el testimonio de una mujer de mediana edad que expone retrospectivamente sus vivencias matrimoniales. Recluída en una casa de ensueño entre la montaña y el mar, recibe efímeras visitas de personas cercanas que se describen en cada uno de los cinco capítulos. Cortando la narración de estas visitas (y en ocasiones sin demasiada conexión), se introducen extensas páginas de raccontos en las cuales se cuentan el inicio del matrimonio, el nacimiento de los problemas conyugales (basados en la falta de sexo) y las distintas alternativas que atraviesa la pareja para intentar salvar ese matrimonio (muchas de ellas, impudorosas, claro está). La novela me pareció francamente mediocre y aburrida. Primero y principal, hay que destacar lo edulcorado del ambiente y de los personajes, la narración se sitúa en los espacios físicos más idealizados posibles (departamentos de estilo en Santiago, una casa de revista de decoración en las ...

"El volante", Aira

"El volante" es una novela cortísima a pesar de lo cual, tuve que remontar su lectura varias veces. Empieza bien. Un mero volante para anunciar clases de expresión teatral en el barrio de Flores se termina expandiendo ad infinitum por la primera persona (una chica de 24 años). Las primeras páginas de la obra, con el cúmulo de disquisiciones de la joven profesora de teatro, salpicadas de datos autobiográficos, son una muestra bastante bien lograda de la digresión disparatada; se presenta ameno, engancha, genera sonrisas y complicidades. Hasta que llega el punto en que nos preguntamos: "¿Qué más va a decir sin empezar a narrar?". Y ahí es cuando se da el golpe de timón que saca de combate (por lo menos para mí) a la novelita. Resulta que la chica adopta para sus clases el seudónimo de Lady Barbie. Y entonces viene la explicación sobre el por qué del nombre. La explicación se diluye en la renarración de una novela que la protagonista leyó y por la cual se sintió cau...