Eloísa Dufour Se trata de un festejado texto catalogado como novela, pero que (según mi humilde opinión) no presenta los elementos formales que permitan encasillarlo dentro de este género, no sólo por su breve extensión, sino también por la entidad de lo narrado. La anécdota es simple y el libro presenta núcleos narrativos que se repiten con el correr de las páginas. No se construye historia (es todo demasiado embrionario, un esbozo). En primera persona se desarrolla la historia de una joven (hija de un hombre nacido en el norte de Argentina), que recala allí mismo para sanar su historia personal, luego de una catástrofe familiar. Está escrito como el relato que le hace la protagonista a una doctora, pero el uso de la oralidad no sólo es poco creíble (con una inclusión un tanto forzada de léxico de color local), sino también muy desparejo, digamos que el personaje habla con giros dialectales cuando se acuerda. Se advierte el esfuerzo por instalar un tono poético y desarrollar una...
Cito la contratapa, que es muy fiel al argumento de la novela: "Una fría mañana de noviembre, tras un penoso viaje en barco, un anciano desembarca en un país que podría ser Francia, donde no conoce a nadie y cuya lengua ignora. El señor Linh huye de una guerra que ha acabado con su familia y destrozado su aldea. La guerra le ha robado todo menos a su nieta, un bebé llamado Sang Diu -que en su idioma significa «Mañana dulce»- una niña tranquila que duerme siempre que el abuelo tararee su nana, la melodía que han cantado durante generaciones las mujeres de la familia. Instalado en un piso de acogida, el señor Linh sólo se preocupa por su nieta, su única razón de existir hasta que conoce al señor Bark, un hombre robusto y afable cuya mujer ha fallecido recientemente. Un afecto espontáneo surge entre estos dos solitarios que hablan distintas lenguas, pero que son capaces de comprenderse en silencio y a través de pequeños gestos". El texto está escrito de manera ...
El texto empieza bien, con una cadencia seductora y con episodios que son originales y frescos más allá de la tristeza que logran transmitir. Pero después, a lo largo de la novela, todo se desbarranca, casi imperceptiblemente primero, pero definitivamente después. Pareciera que en esta novela hay dos o tres tonos, climas o elecciones estéticas. Puras mentiras es la historia de Zabala, un hombre que siempre tuvo un aura de amargura. A los cuarenta, el mundo se le derrumba y termina en un pueblo costero, Pampa del mar. Allí se encuentra con distintos personajes y distintas situaciones, ninguna de ellas demasiado relevante o potente. Por momentos, pareciera que la novela se ancla en la enumeración de historias de vida (historias que, de hecho, son interesantes), pero no se incrustan bien en la estructura general de la obra. La impresión personal es que el texto no presenta una estructura sólida, incluso en el armado de...
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