"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

20 septiembre 2015

"La nieta del Señor Linh", Philippe Claudel

Cito la contratapa, que es muy fiel al argumento de la novela: "Una fría mañana de noviembre, tras un penoso viaje en barco, un anciano desembarca en un país que podría ser Francia, donde no conoce a nadie y cuya lengua ignora. El señor Linh huye de una guerra que ha acabado con su familia y destrozado su aldea. La guerra le ha robado todo menos a su nieta, un bebé llamado Sang Diu -que en su idioma significa «Mañana dulce»- una niña tranquila que duerme siempre que el abuelo tararee su nana, la melodía que han cantado durante generaciones las mujeres de la familia. Instalado en un piso de acogida, el señor Linh sólo se preocupa por su nieta, su única razón de existir hasta que conoce al señor Bark, un hombre robusto y afable cuya mujer ha fallecido recientemente. Un afecto espontáneo surge entre estos dos solitarios que hablan distintas lenguas, pero que son capaces de comprenderse en silencio y a través de pequeños gestos".
 

El texto está escrito de manera sencilla, con un ritmo muy tranquilo; el autor nos lleva al desolado mundo de los refugiados y nos ofrece una lección de amistad en la gran ciudad. Tiene un tono de fábula  y se puede advertir un marcado aire de candidez. Si bien el texto se escribe con el telón de fondo de las guerras y los grandes dramas personales que acarrea, la propuesta nunca pierde calidez y amabilidad hacia el lector. Es más, hasta se podría catalogar al estilo como de edulcorado. La contratapa es nuevamente es fiel al decirnos que el final es inesperado y conmovedor (por lo menos, para el lector estándar). 
La recomiendo como lectura sin muchas exigencias. 

Reseña en UN LIBRO AL DIA
y la opuesta en CUENTATE LA VIDA
Porque para gustos... están los colores! 

1 comentario:

nova dijo...

Hola! Quisiera dejar un comentario pequeño, una opinión pequeña, pues el resto está completísimo. A mi me parece que Claudel quiso imprimirnos el sello oriental de las buenos modales. Tal vez por ser una señora mayor, o pacata, el final, juro que me sorprendió, me pareció brillante. Es cierto, sin exigencias