"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

23 febrero 2011

Acerca de Roderer (Guillermo Martinez)

La ardua lectura de esta novela breve, que hacía mucho tiempo quería leer, se vio encima empañada por el recuerdo de que algunos profesores de secundaria la dan usualmente en sus aulas. Imperdonable. Porque si bien los personajes principales son adolescentes, la historia está revestida de esa grandilocuencia conceptual tan cara a muchos autores contemporáneos (mayormente argentinos) con la que pareciera querer exponerse la propia formación intelectual del escritor. Y eso no es bueno ni para el iniciático lector adolescente ni para ningún otro. A través de varios personajes increíblemente inteligentes (todos singulares pero predecibles), paisajes poéticos, las frases justas en los diálogos, se teje un manto de inverosimilitud que signa toda la obra. Por si fuera poco, el final es cantado.
Roderer es un chico retraído, brillante y ávido lector que llega a vivir a un pequeño pueblo costero del sur. Allí conoce a otro chico que es el que narra toda la historia. Roderer es extraño, está enfermo y dispuesto a sacrificar todo para obtener lo único que necesita: tiempo. Tiempo para la culminación de una solitaria empresa: el acceso al conocimiento total (pavada de anhelo). En el medio se vislumbran un par de relaciones amorosas. Todo esto contado con frialdad, simpleza, sin altibajos ni emociones. Narrativa y estilísticamente, desierto como el sur en pleno invierno.
En definitiva, un gran despliegue intelectual para no llegar a ningún puerto cálido, mínimamente original u artístico.
Fría y aburrida.
Sólo recomendable para algún que otro estudiante de Letras que no ha perdido aún la capacidad de obnubilarse con el pavoneo intelectual o de otras carreras científicas que poco saben de buena Literatura.

La otra crítica:
http://www.eldigoras.com/eom03/2004/2/tierra28jdi17.htm

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lamento que hagas esta crítica tan dura y taxativa de una novela que a mí me pareció tan buena.
Me parece que sacaste elementos de entrevistas al autor, en lugar de hacerlo del texto mismo y eso no le hace justicia al texto, además de que simplifica lo complejo y abierto del mismo.
Francamente, no coincido en nada de lo que decís (espero no lo tomes a mal, no es mi intención que así sea), no me parece que el protagonista sea extraordinariamente inteligente, y que Roderer lo sea es algo medular de la novela (hasta del título). Y finalmente, me parece de mal gusto decir que es recomendable para estudiantes de carreras científicas, englobándolos a todos en el prejuicio de que poco saben de literatura.

Lilian B. dijo...

Gracias por tu opinión! Tenés razón en que hay una generalización en cuanto a los estudiantes de Ciencias, supongo que algunos serán más exquisitos que otros. Disculpame por el tono, si es que la novela te gustó, puede resultarte chocante, entiendo. Pero de todas maneras, es una opinión nada más y de una completa NN!
Saludos!!!