"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

13 enero 2018

"Cáscara de nuez", Ian McEwan

Se trata de una novela muy fresca, con un planteo narrativo novedoso en cuanto al narrador elegido. Comienza de este modo prometedor: "Así que aquí estoy, cabeza abajo adentro de una mujer." Quien habla durante todo el texto es un nonato con un nivel de conciencia hiper desarrollado: escucha y opina incluso sobre el mundo que lo espera al nacer. La novela se puede disfrutar si se accede a este plano lúdico que se propone, suspendiendo totalmente la incredulidad (tal como sucede, por ejemplo, en la recientemente leída "El sabotaje amoroso", de Nothomb).
En cuanto a la historia contada, el singular narrador nos habla de las agitadas últimas semanas de gestación de Trudy, encerrada en una sucia casa londinense que se cae a pedazos y en medio de los hermanos John (poeta, padre del niño) y Claude (frío corredor inmobiliario). Para saber más sobre la historia, basta con leer la contratapa de la edición de Anagrama, donde se cuentan absolutamente todos los detalles de lo que sucede. Por otra parte, pueden darse idea sobre qué va la cosa al saber que la novela retoma (bastante burdamente, en mi humilde opinión) el tópico de Hamlet. De la manera en que está desarrollado el texto puede hacerse incluso una lectura de tono paródico.
Dice McEwan: “No sabía quién hablaba ni sus circunstancias, pero sí que sabía que era un feto. Estaba releyendo ‘Hamlet’ y su impotencia e incapacidad de actuar tenía algo en común con la incapacidad de actuar de un feto. Un feto es un héroe existencial; es sólo una voz en la oscuridad. Además, siempre puedes confiar en un feto.” (fuente)

En lo personal, me resultó una lectura llevadera que me ofreció algunas risas, un poco de suspenso, un par de reflexiones interesantes, pero no mucho más que eso, no me ofreció profundidad. Un juego para pasar el rato.


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