"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

30 abril 2016

"Las miniaturas", Andrea del Fuego

"Compuesta por una sintaxis quebrada, por momentos elíptica, donde se combinan imágenes tan efímeras como contundentes que se filtran como las miniaturas en los sueños, la prosa de esta autora no se aleja de la trama sino que la constituye, están unidas, no hay un camino hacia, el artificio simplemente desaparece."   
Luciana De Mello
Rune Myreng

Se trata de una apuesta inusual en cuanto al contenido que ofrece. Todos los capítulos se alternan en tres narradores en primera persona: la Madre, el Hijo y el Oniro. Este último, es una creación ficcional de la escritora: son empleados de un gran edificio (el Midoro Filho) donde se induce a modificar los sueños de pacientes/soñantes a través de miniaturas de plástico. Todo lo que sucede ahí dentro responde a una lógica creada para la novela -a la cual nunca podemos acceder del todo-. De este modo, el texto coquetea con la ciencia ficción cercana. En lo personal, este aporte me resultó un tanto aburrido, poco explotado por momentos (por ejemplo, durante las sesiones, donde se cuela lo poético y lo relativo al inconciente), no completamente imbricado con el resto de la historia.
En contraposición, lo que más me sedujo de la novela son los pasajes en que narran madre e hijo, desnudando la vida cotidiana de personas de clase trabajadora urbana. La prosa adquiere un interesante tono dinámico (patrimonio de la autora, capaz de enhebrar acciones narrativas distantes en el tiempo en un solo párrafo), las relaciones entre los personajes se enredan y desenredan de manera fluida y pequeños detalles de la vida en la ciudad quedan develados. El detalle cotidiano adquiere peso, lo sencillo se enuncia de manera sutil, pero adquiere dimensiones densas y dramáticas.
En mi caso, lo leí de manera desmembrada, como cuando uno come un plato que trae ingredientes que a uno no le gustan y los va separando con el tenedor.
Sin embargo, no deja de ser un texto que vale la pena, un objeto literario original en el panorama de la narrativa actual.

Más fotos de este artista, que calzan muy bien con la novela:








3 comentarios:

Elvira dijo...

Me aportó mucho tu comentario de la novela de Andrea del Fuego. Me entusiasmó al principio, pero después de la mitad ya no me gustó la parte de los oniros. Incoherente. Me aburría. Sí me atrapó el vínculo entre madre e hijo, los vínculos entre los personajes, sus lealtades y deslealtades. Pero, al final, tuve la sensación de desmadre. Como que la autora tenía que terminar una novela y no podía ir contra la continuidad de los hechos. O de la vida, porque los personajes seguían viviendola a pesar de la escritora.

Elvira dijo...

No aparece mi comentario. No importa. Insisto. ¡Me encanta tu blog, Caro!! No sólo esos comentarios sobre libros que me van ayudando a elegir. Las fotos y los pintores. Una maravilla original y de muy buen gusto. Elvira.

Lilian B. dijo...

Gracias por tus comentarios, Elvi!!! siempre me gusta leer lo que opinás sobre lo leído... Por otra parte, te cuento que a veces los comentarios tardan en aparecer porque los veo recién al entrar al blog...
Besos!!!