"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

04 marzo 2016

"Onitsha", Le Clezio

Cheri Samba


Elegí esta novela para completar mi reto de lectura 2015, y por ese mismo motivo me esforcé en terminarla, aún cuando no encontré nada en ella que me diera auténticas ganas de hacerlo.
La historia nos lleva al recorrido que hacen una madre y su hijo desde el corazón de la golpeada Europa (año 1948) hacia el centro mismo de Africa: Onitsha, un lugar que no es como se imaginaron, pero del que se enamoran perdidamente. Allí vive el padre de familia, un británico obsesionado con una historia mítica egipcia; aparecen un abanico de personajes, todos ellos esperables, desde los deleznables colonizadores a los enigmáticos y cautivantes nativos.  
El texto me pareció sumamente desparejo, por momentos la acción se torna lenta, y por momentos avanza con un ritmo caprichoso. Además de estos saltos, se inserta la historia mítica/fantasía del padre, pero me resultó un tanto confusa y no me pareció atractiva la forma de integrarla. En cuanto a los personajes hay también un claro desequilibrio, ya que aparecen y desaparecen de manera aleatoria, por más que sean relevantes en la historia. Realmente, advertí como si la novela tuviera hilos sueltos por todas partes (incluso en la cohesión de un párrafo a otro). La parte del viaje en barco es la más sólida (primer capítulo), luego naufraga en un ir de venir de acciones que no llega a tomar consistencia. Se cierra el libro con el salto del personaje principal hacia 1968.
Por otra parte, la mirada que se dibuja sobre la realidad africana, desde el punto de vista europeo, no resulta en absoluto novedosa; es más, podría incluso caracterizarse como trillada y edulcorada. 
No me gustó, es el típico texto que hubiera dejado antes de la mitad.

No hay comentarios: