"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

19 enero 2016

"Un objeto de belleza", Steve Martin

La novela, escrita por el popular comediante Steve Martin, habla sobre los negocios dentro del mundo del arte, haciendo base en la más snob New York. 
El que narra es un personaje completamente accesorio (una suerte de narrador testigo que se desdibuja con el correr de la historia), un muchacho que está decidido a hablar sobre la ascensión y caída de la bella y audaz Lacey Yeager en el mundo de las galerías de arte.
El problema es el siguiente: donde él ve la gran historia a contar, el lector puede advertir una falta de sustancia total. La trama va y viene, entrelazando sin mucha maestría escenarios y personajes; no encontramos por ninguna parte tensión narrativa ni fuerza. Donde el narrador ve a una mujer descarada e inteligente, el lector verá a un ser superficial y bastante patético.  De este modo, se plantea una grieta insalvable entre lo que se quiere transmitir y lo que finalmente llega (lo cual no carece de cierta comicidad, hay que decirlo). 

Apenas logran causar interés las pinturas que se incluyen en el libro para ilustrar la trama y un leve paneo de la trastienda de este negocio en los años `90, lo cual no alcanza para darle entidad a una novela superflua y trivial que hace agua por todos lados.
Para olvidar.

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