"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

21 noviembre 2015

"Paraísos", Iosi Havilio


“Pasión y Pasividad. Havilio encontró el tono justo y el registro atenuado para contar lo extremo. Paraísos transcurre en una irresistible normalidad fantasmal”.  Beatriz Sarlo

Se trata de la novela que es continuación de "Opendoor", sin que sea necesario haberla leído para disfrutar de ésta (lo que no recomiendo es leerlas seguidas).
El texto está escrito en una primera persona protagonista, aunque esta voz no demuestra subjetividad o intimismo, simplemente parece ser una opción gramatical. La que "habla" es la protagonista de la novela anterior, esa chica que se había quedado a vivir en Opendoor con un señor mayor y que flirteaba con la ruidosa Eloísa. En esta ocasión, ya madre de Simón y recientemente "viuda", encara una nueva vida. Vuelve a aparecer su amiga (más border que antes), la rumana Iris y un coro de personajes secundarios que enriquecen cada página: Tosca (una gorda descomunal con un tumor en la cabeza), el fracasado compañero del zoológico Canetti, Axel (un pobre niño rico judío), Herbet (el chiquito jugador de fútbol que cuida a Simón) y muchos más. 
A lo largo de toda la narración no hay exabruptos de ningún tipo: todo el tiempo se mantiene un medio tono descriptivo, neutro, con algunas leves inflexiones poéticas o apenas reflexivas. Este tono (mantenido con suma coherencia de principio a fin) contribuye a dotar a la novela de un ambiente onírico, irreal, fantasmagórico, aún cuando todo lo narrado no se corra ni un centímetro de la más dura realidad. La habilidad de Havilio consiste en describir los sucesos de la vida de la protagonista con una ausencia total de valoración. De este modo, situaciones y escenarios quedan expuestos en su dimensión real, desnudos (crudos), y esto es lo que -curiosamente- los vuelve irreales. Un viaje en subte o colectivo puede tomar dimensiones novelescas y, por el contrario, sucesos dramáticos pueden pasar por cotidianos. La voz narrativa  todo lo iguala, y ahí reside la magia de la novela. Nos sentimos un poco voyeurs de la vida en la gran ciudad, de sus calamidades y pequeñas iluminaciones. 
La única crítica que podría hacerle es que, promediando el texto, se vuelve un poco tediosa (tuve que tomar aire y encarar con paciencia la lectura que me restaba hasta la 349º página final).
Por lo demás, es una novela admirable: humana, contemporánea, desencantada y sorprendente. 

Una crítica un tanto adversa en Los Inrockuptibles

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