"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

23 noviembre 2015

"Frente, perfil y llanura", Leticia Obeid


"Sin ser psicológicamente intimista, la narración se vuelca hacia adentro, manteniendo un estado de flotación sobre la superficie; son los objetos que se enredan en el paisaje lo que definen el frente y el perfil de la narradora." 
Fernando Krapp 

Curiosamente, antes de leer este libro (que no se sabe bien si es novela o conjunto breve de relatos) había pasado por "Paraísos" de Havilio, sobre el cual leí: "La subjetividad neutral de la narradora no resulta contemporánea, pero tampoco queda como una rareza aislada, dado que gran parte de la narrativa actual sigue trabajando bajo esa premisa de opacidad" (reseña de Nicolás Vilela).  Lo curioso reside en que luego de haber leído esta frase me topo con esta novela de la joven artista cordobesa que parece tomar idéntica estética de lo cotidiano descriptivo, pequeño y neutro. Y cuando se utiliza la primera persona, no puede dejar de asociarse a la de Havilio: el mismo tono, la misma mirada indolente sobre las cosas y sobre el propio devenir. Incluso el campo temático es el mismo: treintañeras que se dejan llevar por las circunstancias, espacios que mantienen un delicado equilibrio con quienes se desenvuelven en ellos, tragedias cotidianas que no afectan profundamente a la protagonistas, nada en el pasado, nada en el futuro. ¿Será cuestión de entender a este tipo de voz como una marca de época? No lo sabemos, para eso habrá que leer muchos más textos; sin embargo, no deja de ser un buen punto de referencia.

En cuanto al texto en sí, tengo que decir que me gustó. Se lee plácidamente, nos atrapa a pesar de esa tranquilidad aparente. En mi caso, la leí como artefacto "novela", creo que soporta una mirada así. El capítulo que menos me gustó es "Fantasmas", no me gustó el paseo sobre las calles de Córdoba Capital, demasiada cartografía le resta un poco de calor a lo contado; además hay un par de diálogos que no me cerraron. Y hay que decir que la edición de Caballo Negro Editora se pasó por alto un puñado de groseros errores de tildación.

Por lo demás, un texto fresco, recomendable y contemporáneo.

  

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