"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

22 agosto 2015

"Pequeña flor", Iosi Havilio

"Not to be reproduced", Magritte

Se trata de la quinta novela de este peculiar narrador argentino. Leí "Estocolmo" y "Opendoor" y me parecieron novelas excelentes, novedosas e inesperadas.
Pero no me sucedió lo mismo con esta breve obra.
Para empezar (y sobre todo en la primera parte) hay algunas desprolijidades en el interior del párrafo, mínimas, y algún que otro detalle a nivel temático que hace ruido. No es nada de suma gravedad, pero me desilusionó viniendo de un autor cuyas anteriores novelas me parecieron sólidas, realmente sin fisuras.
El texto está narrado en una primera persona perteneciente a José, un hombre de clase media un poco intelectual que pierde el trabajo repentinamente. Está casado con Laura y tienen una bebé. Ahora es la mujer la que va a salir a trabajar y José se dedicará a la casa y a la hija. A partir de este cambio de rutina, toda la vida familiar da un giro completo. Y cuando José va a lo de su vecino Guillermo a pedirle una pala, la novela ofrece una arista inesperada. No se trata de que el tema en sí resulte poco creíble (es lo de menos: es Literatura, estupid) sino que resulta insustancial la manera en que está abordado; además, se diluye y reaparece caprichosamente, sin respetar un continuum que resulte convincente. Hay muchos temas en danza y ninguno ofrece contundencia: el desgaste de la relación de pareja, la Psicomagia, los recuerdos de juventud, las relaciones amorosas incipientes y otros. El narrador va saltando de uno a otro, superficialmente, con un leve tono aireano que no termina de decidirse. En la entrevista al autor realizada por Patricio Zunini se dice: "El barroco complicado de La serenidad (1) tiene que ver con ese poeta entreverado con sí mismo (2) y con su pasado, esa es la forma que se proyecta. El de Pequeña flor es más llano en apariencia, pero a medida que avanza coquetea con distintos géneros. Va de un realismo pseudo costumbrista al policial, de ahí al fantástico, de ahí a la novela intelectual". Esta indefinición en cuanto a géneros, se suma a todo lo demás. Por eso, sentí todo el tiempo como si el eje estuviera perdido, como si la novela no terminara de decidirse acerca de qué contarnos o hacia qué lado llevarnos.
En definitiva, una apuesta interesante, pero de dudoso resultado .


1 Novela escrita en simultáneo con "Pequeña flor".
2 SIC


Otra opinión: Rodrigo Pinto

Entrevista al autor, aquí

2 comentarios:

nova dijo...

A mi me gustó. No es una novela normal a pesar del entretejido familiar de fondo. Es cierto que nos sorprende con los cambios de géneros trasgrede permanentemente. Él juega con el nuevo rol de ama de casa hasta que se identifica desde distintas aristas y con el cuál pretende quedarse, en una contienda inconsciente con su mujer.Será muy loco????

Lilian B. dijo...

Hay elementos del inconsciente puestos a jugar en la trama, es verdad; también en su relación con el vecino.
Ah, y no puse que el final me gustó. Besos!!