"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

27 agosto 2015

"Chicas muertas", Selva Almada

En este libro, la autora realiza un viaje -real y simbólico- por el corazón del interior del país para dejar expuesta la violencia de género que atravesó y atraviesa nuestra sociedad.
Con una prosa despojada, objetiva (pero no por eso fría) se van exponiendo como en un collage los sucesos en torno a tres asesinatos reales, que han quedado impunes. La narradora es una suerte de cronista que detalla sus propias experiencias frente al tema (reflexiones, entrevistas, indagaciones). Muy acertado el caudal de ejemplos de distintos hechos de violencia hacia las mujeres (y de micromachismos) que se va desplegando: abrumador, pero necesario para poder asir un tema tan crucial como éste. Me encantó el hecho de que la autora se metiera de este modo en la trama, logrando que lo contado sea visto no como algo que les sucede a otras, sino como algo que está inmerso en los cimientos de nuestra cultura, al acecho. Creo que, en este sentido, el texto funciona como una suerte de espejo, que permite poner el foco alrededor nuestro, en nuestra historia como mujeres, en todo lo que hemos escuchado y vivenciado con respecto a este tema.
Es un texto duro, pero muy lejos de los golpes bajos y el dramatismo. Un texto envolvente que nos deja un sabor amargo y helado en la boca.
Libro excelente y necesario.


1 comentario:

nova dijo...

Excelente tu comentario. Hay toda una investigación periodística detrás de cada caso y cada caso sin final. Es dura esa realidad.