"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

11 julio 2015

"El bigote", Emmanuel Carrère

Ariel Mlynarzewicz

"Carrère sitúa a su protagonista entre una broma insulsa y el horror absoluto con la facilidad aparente con la que un escritor novel redacta: "Era de noche y sin embargo llovía", o con la que Fredric Brown escribió en 1948 su célebre precedente del microrrelato: “El último hombre sobre la faz de la Tierra se sentó solo en una habitación. Alguien llamó a la puerta”" 
                                                                     , EN CARRERE, EL PERTURBADOR

Se trata de una novela singular que nos propone un verdadero quebradero de cabeza. Siguiendo una de las grandes premisas de la más pura ficción, el autor nos propone un muy personal qué pasaría si... ¿Qué pasaría si te afeitás el bigote y tu mujer no se da cuenta? éste es sólo el comienzo de la pesadilla que le espera al personaje principal de la novela, un arquitecto común y corriente que, a partir de un hecho cotidiano y trivial, ve transformada su vida entera.
La narración no abandona nunca una tercera persona en indirecto libre, esto hace que seamos testigos de todo lo que pasa por la cabeza de este hombre. Creo que el texto resulta terriblemente claro a la hora de plasmar la lucha por que prime la razón por sobre una realidad que parece haber cambiado sus coordenadas habituales. Al leer este libro, es inevitable aventurarnos a intentar descifrar el enigma o preguntarnos qué haríamos nosotros si nos sucediera algo similar. De hecho, esta búsqueda de una salida racional es recorrida tortuosamente por el protagonista, pero también por el lector. Con una prosa envolvente (que por momentos se torna asfixiante), la novela nos atrapa y  no nos suelta.
Excelente el final.
Un juego literario para disfrutar, en el más pleno sentido lector. O sea, puede que incomode. 

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