"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

21 junio 2015

"La nostalgia feliz", Amelie Nothomb


La nostalgia feliz es otra pieza del collage autobiográfico que expone Nothomb. Hace poco me enteré de que el género puede denominarse autoficción. Esta novelita debe leerse en correlación con Metafísica de los tubos, Estupor y temblores y Ni de Eva ni de Adán. Se trata, quizás, de la obra más contundente, dentro de este corpus autobiográfico, en lo relativo a la correspondencia vida/obra. A modo de crónica, este texto narra un viaje de la autora al Japón, junto a un equipo de realizadores que le harán un documental. Corre el 2012 y han pasado casi veinte años de la última vez en que Nothomb pisó el país de sus amores. Junto a ella, hacemos este viaje de apenas unos días, en el cual los platos fuertes son: la visita a su adorada niñera Nishio San (que vive en la arrasada Fukushima) y su breve reencuentro con su exnovio, Rinri. A pesar del título, creo que la nostalgia que aparece en el fondo de esta crónica no es para nada feliz: hay en ella un dejo tristón que nos causa un nudo en la garganta.

Como yapa, les dejo el video producido a partir de este viaje (está en francés):
Une vie entre deux eaux

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