"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

30 mayo 2015

"Opendoor", Iosi Havilio


"Summer interior", Edward Hooper

“Esta novela es algo que me sorprendió. No obedece a ningún sistema de lectura. Parece salida de la nada” Beatriz Sarlo

Se trata de una historia narrada en primera persona, tiempo presente, perteneciente a una chica veintiañera sobre la que nunca se sabe demasiado. La trama es lineal, simple, sin sobresaltos (lacónica, como leí en alguna reseña sobre el libro). Ella vive en Capital Federal, trabaja en una veterinaria y vive con una chica. Pero un día, tras desaparecer su novia, la protagonista empieza a estrechar sus vínculos con Jaime, un señor del campo que vive cerca de Luján, en inmediaciones del psiquiátrico Opendoor. 
Todo sucede movido por una misteriosa, oculta inercia. Los días van pasando, se instauran nuevas rutinas y surgen nuevas relaciones. Atemporal y casi impersonal -a pesar de la primera persona-, la historia se ancla en pequeños detalles como alguna referencia climática, un gesto, una prenda de vestir o un olor. La protagonista  se relaciona con los demás de un modo frío, ajeno, aún con aquellas personas que parecen importarle más (como Eloísa). Opendoor es de esas novelas en que parece que no pasa nada y sin embargo pasan todo tipo de cosas intensas. Por supuesto, hay lugar para lo inexplicable y lo no dicho.
En lo personal, me hubiera gustado una explotación más extensa de algunos puntos, como la cercanía con el célebre psiquiátrico, que parece quedar sin desarrollar y que tiene mucho potencial.
Es una novela cautivante, extraña, llena de veladuras. Muy recomendable para lectores curiosos, para aquellos que están buscando algo nuevo dentro de la narrativa argentina.


Un análisis textual de la obra: Un nuevo mundo, por Quintín en "La lectora provisoria"

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