"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

18 abril 2015

"Queda la noche", Soledad Puértolas

Edward Hopper. “Los halcones de la noche”

De casualidad llegué a esta novela y me siento afortunada por haberla encontrado (nunca había leído a esta autora).
Estamos frente a una escritura sincera, reflexiva pero tranquila, sin dobleces ni pretensiones.
Asistimos en primera persona a un viaje que hace a Oriente una treintañera de existencia un tanto gris. Podemos realizar el viaje a la par del personaje principal: si bien la narración no ahonda en detalles, sentimos como si estuviéramos ahí. A su regreso, seguirán resonando por mucho tiempo los ecos de esa aventura: en objetos, fotos, personas, amores e historias un tanto literarias.
Todo el texto presenta un desarrollo parejo que se caracteriza por el tono intimista y la falta de tensión -es una novela  muy amable para con el lector y que ofrece acciones nuevas todo el tiempo-. Me encantó esta manera de narrar y, en lo personal, empaticé mucho con el tipo de reflexiones y el punto de vista que ofrece la novela.
Queda la noche es una perfecta historia para hacernos pensar en la soledad de cada uno, en aquellos huecos de sentido que todos atravesamos.

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