"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

13 febrero 2015

"La historia del dinero", Alan Pauls (por Elvira U.)



ANAGRAMA, 2013
A través de la mirada del protagonista, desde que es niño, el escritor describe el vínculo que tienen con el dinero los personajes inspirados en la clase media acomodada porteña, antes, durante y después del golpe de Estado de 1976.
Recorre esas vidas y los lugares que frecuentan como si fuesen guaridas, y no grandes mansiones, playas o restaurantes de lujo, sitios en los que se dedican al tic que los tiene ocupados: cómo “hacer” plata , cómo acumular, cómo contarla, cómo gastarla y cómo perderla en un país en el que el valor de de la moneda se degrada, así como el de las vidas de los argentinos. En realidad, el tema de la novela, es ¿cuánto vale en dinero contante y sonante una vida? ¿Cuánto sigue valiendo en el presente?
Si el lector es capaz de superar el estilo de una  prosa que lo obliga a correr sin aliento por la vida del protagonista tropezando a cada paso con digresiones, con  traspiés en la sintaxis que lo obligan a retroceder en la lectura para reencontrase con la lógica de la frase, se encontrará inmerso en un pasado que sigue siendo presente con respecto a nuestra moneda.   Porque este escritor no concede al lector, ni siquiera el respiro, el aire que le darían los capítulos a la novela. En definitiva, un estilo  agotador que coincide con una trama asfixiante: como retener un dinero que corre como el agua y no se detiene más que en las manos de unos pocos. Por especulación o por azar.

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