"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

13 febrero 2015

"Baile con serpientes", Horacio Castellanos Moya

Se trata de una novela muy dinámica, entretenida, contemporánea, con visos de sarcasmo.
Todo comienza cuando el protagonista -un hombre que estudió Sociología y vive de prestado con su hermana- se empeña en entablar relación con el habitante de un Chevrolet amarillo que aparece estacionado en su cuadra. El hombre del coche, convertido en un indigente, oculta un sórdido y triste pasado y -lo más asombroso del caso- es poseedor de cuatro singulares serpientes.
Este es el inicio de una historia que no tardará en exhibir una escalada escandalosa de hechos que alborotará a toda la sociedad. Quedan especialmente expuestos los estamentos políticos  y de seguridad y el ambiente de la prensa. La historia, narrada con suma simpleza y naturalidad (cuente lo que cuente), tiene un aire a esos delirios urdidos por Tom Sharpe, en los que todo puede pasar. Lo narrado es una forma absurda y hasta cómica de hacer crítica social. Incluye escenas especialmente atractivas y mantiene un rápido ritmo sostenido, que no baja la guardia en ningún momento. Al cambiar la perspectiva del narrador, tenemos diferentes ángulos complementarios de la historia. Sin embargo, considero que la estructura narrativa global hace agua (especialmente por el Capítulo tres, que sobra del todo) ya que las acciones se espiralan de manera redundante a través de muchos personajes, sin aportar nada a la trama básica. Es más, creo que el sugerente aire de las primeras páginas se pierde completamente una vez avanzada la novela, ya que lo narrado se vuelve más grotesco, más "farandulesco" y hasta caótico. De todos modos, la novela resulta una buena apuesta narrativa, muy interesante de leer.




Recomendable para curiosos y para aquellos que poco saben de las letras hondureñas actuales.
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