"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

08 diciembre 2014

"Luna caliente", Mempo Giardinelli


Diego Beyró

Se trata de una novela muy breve, donde los hechos se suceden sin pausa en el lapso de unos pocos días. Está situada en el Chaco de 1977. El protagonista (el narrador está hablando todo el tiempo desde su perspectiva) es un hombre de 32 años recién llegado de París -un abogado con mucho "futuro"- que una calurosa noche es invitado a cenar a la casa de unos conocidos. Allí, conoce a una adolescente fatal, una chiquita de tan sólo trece años que le hace perder la razón. Y empieza una cadena de hechos cercanos al policial, donde lo principal para el protagonista es salvar el pellejo.
La crítica ubica a este texto dentro del género noir. 
A mí la trama me chocó mucho y todo el tiempo. No se trata de ser un lector intolerante a los relatos de la inconciencia y violencia de la que es capaz ese bicho llamado humano. El rechazo tampoco se basa estrictamente en esa identificación del narrador con el protagonista victimario (de hecho, textos de Nabokov que usan esta operatoria me han gustado y parecido interesantes). No es eso específicamente, sino más bien el tono con que es contada la historia, el lugar desde el cual se para el narrador. Pareciera que éste tiene una mirada condescendiente para con el protagonista. No problematiza lo que sucede en ningún momento. El tono que le da a todas las barbaridades cometidas por el abogado podría ser acusado de apología de la violencia de género, ya que culpabiliza a la mujer y la propone como mujer demonio (recordemos que se trata además de un chica de trece años). Tampoco la prosa ayuda, ya que la mayor parte del tiempo es muy limpia y transparente, y sin embargo a veces el narrador cae en la tentación de decir algo inteligente o algo cómico, rozando lo burdo. El narrador en estilo indirecto libre favorece este estatus de cuasi chabacanería de la que que hace gala la novela ("Araceli era insaciable. ¡Y apenas estaba empezando! Carajo, se dijo, va a ser muy puta y yo seré un cornudo toda la vida, quién le aguanta el tren. Se removió en la cama, suspirando. Y un cornudo infeliz, para colmo[25]). 
Por otra parte, el carácter de la trama, por momentos, parece a punto de perder el norte de la verosimilitud y el tono dramático, y convertirse en una parodia de sí mismo.
Lo que sí me gustó mucho es el final (le da una vuelta de tuerca interesante a la novela), pero quizás se podría haber empezado a configurar antes en la trama.
Se trata de un texto que no me terminó de convencer, aunque no me arrepiento de haberlo leído. 


YAPA: la magia de internet hizo posible que, luego de redactar esta reseña, haya encontrado el siguiente trabajo crítico: LA REPRESENTACIÓN MISÓGINA DE LA MUJER EN LA NOVELA NEGRA: DIARIO DE UN KILLER SETIMENTAL DE LUIS SEPÚLVEDA, LUNA CALIENTE DE MEMPO GIARDINELLI Y ROSARIO TIJERAS DE JORGE FRANCO.

Y continuando con la investigación en la red, también encontré este artículo académico: Discurso patriarcal en la literatura mas reciente latinoamericana (Jose Marıa Molas Lopez)



YAPA II: La película, hiper ochentosa: aquí (parece que también hicieron una versión para la tv brasileña)


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