"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

24 agosto 2014

"Un juego para los vivos", Patricia Highsmith


Se trata de la primera novela que leo de la célebre escritora y tengo que decir que me encantó. La leí de un tirón.
Más que la historia de un triángulo o de un asesinato, se trata de la historia de dos amigos. Ramón -pobre, venal y católico- y Teo -rico pintor extranjero y existencialista-. Ellos compartían armoniosamente el amor de la bella y dulce Lelia, quien es la víctima en este policial.  Luego de la muerte de la chica, todo el texto muestra cómo elabora el duelo cada uno, de acuerdo a su temperamento y convicciones. Al mismo tiempo, se desarrolla toda la madeja que dejará al asesino al descubierto. La novela está integramente situada en México (D.F., Guanajuato y Acapulco). Los escenarios están descriptos de manera muy plástica, cinematográfica. Si bien la trama policial tiene sus puntos débiles argumentalmente hablando, la novela va mucho más allá, reflexionando con libertad sobre la religión, la culpa, la existencia y muchos temas más (entre los que están las cuestiones de género). Y todo esto, a un ritmo veloz y entretenido por la diversidad de personajes secundarios y escenarios visitados.
Muy recomendable como lectura de verano.

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