"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

22 julio 2014

"Las cosas. Una historia de los años sesenta", Georges Perec



Como no podía ser de otra manera, esta novela del singular Perec no es una novela en ningún modo convencional. No se ciñe en absoluto a los mandatos de la narración, sino que se escribe a través de descripciones, ancladas a su vez en largas enumeraciones. Sin embargo, esta operatoria de escritura no atenta contra lo amena que puede resultar su lectura.
La historia pequeña y simple son los primeros años de vida adulta de una pareja -Sylvie y Jérôme- que viene de la clase media y que se siente completa y absolutamente atraída por lujos que le son ofrecidos constantemente por la sociedad de consumo, en este caso, snob. Al mismo tiempo, esas cosas a las que se aferran, que desean o buscan están íntimamente ligadas al aburrimiento, al sinsentido existencial. O ese es el puente tan preciso que traza Perec. Así como se les coloca nombre, ocupación y una mínima historia de procedencia a cada uno, es claro que los protagonistas funcionan como personajes prototípicos, que resumen en sí mismos a la generación de la cual da cuenta el título. Sin embargo, lo expuesto en la novela excede el espacio histórico al cual refiere: todo lo que se cuenta es terriblemente cercano, nos signa como sociedad hasta el día de hoy. De ahí que acercarse a esta obra sea una experiencia muy interesante y muy valiosa.
Yo la recomiendo, más que nada a los lectores más avezados.

No hay comentarios: