"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

29 junio 2014

"Oscura monótona sangre", Sergio Olguín


ROMAN SMIRNOV


Julio Andrada es de esos señores con colesterol y auto importado que parecen haber alcanzado todo en la vida. Esposa leal, fábrica, contactos, hijos universitarios, vida confortable. Sin embargo -ya se sabe-, su ser mas íntimo lucha por concretar un cambio que lo colme, que lo haga sentir vivo de nuevo. Cuando estos sentimientos comienzan a minar la vida de una persona, tarde o temprano, los cambios irrumpen, en este caso, de la mano de las incursiones del personaje central en la prostitución villera, donde conoce a una adolescente que lo enloquece.
Se trata de una interesante novela que propone una temática inusual: la de las diferentes clases sociales argentinas, contraponiendo los paisajes de Barrio Norte y los de la Villa. Si a esto le sumamos la inclusión de temas sexuales, la apuesta resulta un tanto arriesgada. Pero el resultado es muy aceptable. Como crítica negativa, podemos advertir algunos baches en la composición del personaje principal, una sucesión de hechos por momentos demasiado recargada, un tempo narrativo que no resulta uniforme a lo largo del todo el texto y un puñado de inverosimilitudes. Pero la originalidad de la historia se eleva por sobre estos detalles técnicos y estamos frente a una novela cuyo mérito principal es hacernos transitar por distintos escenarios (muchos de los cuales serán desconocidos por el lector medio) y por distintas emociones. La manera en que está contada las historia permite ubicarnos en distintos puntos de observación y elaborar nuestras propias conclusiones.
Las escenas sexuales están bien logradas, con sobriedad. Lo mismo con la voz narradora y los diálogos, nunca pierden la línea.
Un texto fuerte, movilizador, que resulta un espejo de la compleja, triste y absurda realidad que vivimos.


Un reseña con palabras de Olguín, aquí.

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