"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

20 junio 2014

"Amsterdam", McEwan

Se trata de una novela muy amena, entrenida y llena de color.
Situada en esferas londinenses acomodadas, la historia está protagonizada por un compositor que ha sido exitoso y que en la actualidad perdió un poco la inspiración, y por un inescrupuloso director de diario. Ambos hombres son viejos amigos y tienen en común haber sido amantes y amigos íntimos de la deliciosa Molly, recientemente fallecida y que -en gran manera- signa toda la novela con su presencia velada. También tienen crucial importancia en la trama, el marido de Molly (un banal multimillonario) y el hipócrita Ministro de Relaciones exteriores, un político de derecha que fue el último amante de Molly. Toda la novela puede ser vista como una telaraña o contrapunto tejido entre estos cuatro hombres.
La novela habla sobre la ética, el poder de la prensa, las elecciones personales, los celos entre hombres y la traición. El tono de algunos pasajes (especialmente los que acompañan las reflexiones artísticas del compositor) es realmente encantador, lleno de interesantes ideas bien expresadas. Sin embargo, en mi opinión, lo que signa la obra es una especie de comicidad dada por el trazo grueso con que están delineados los personajes y por el carácter de la anécdota, que va tomando ribetes de sainete. En este sentido,  los personajes funcionan como arquetipos de fábula contemporánea y, todo el conjunto, como parodia de la triste sociedad en que vivimos.
Muy recomendada para regalar al lector estándar y para leerla en las vacaciones. Cumple.



ADVERTENCIA: ni se le ocurra leer la contratapa de la edición de Anagrama-Quinteto!

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