"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

20 mayo 2014

"Huesos en el jardín", Mankell



Es la primera novela que leo de este famosísimo escritor sueco que tiene millones de seguidores. La elegí porque es inusualmente corta, comparada con las demás obras suyas.
Se trata de una novela que cierra la exitosa saga del detective Kurt Wallander.
No sé cómo será este personaje en las demás novelas, pero en ésta es malhumorado, seco, carente de toda gracia/astucia/carisma/originalidad, poco definido. Realmente, tanto al célebre personaje como a la trama policiaca (correspondiente a un subgénero "negro apagado") no le vi nada que la hiciera destacarse por sobre otras historias del género. En realidad, ninguna página queda exenta de algún lugar común del policial: desde el buen y eficiente policía que en su vida privada es un fracasado, hasta los uniformados tomando café en vasos de plástico y las tensiones esperables dentro del destacamento policial. Todo igual que en un policial del estilo -al modo en cómo lo vimos en tantas películas yanquis- pero mucho más tibio.
Por si fuera poco, la trama es aburridísima: se centra en unos huesos hallados en un jardín y que tienen como cincuenta años de antiguedad. No se sabe quién fue asesinado hace tantos años ni por qué, la investigación es sumamente desapasionada y está plagada de hechos azarosos, los personajes no tienen profundidad ni color alguno los escenarios... naturalmente todo esto hace que el suspenso generado por el hecho delictivo se reduzca a menos diez (sentí que podía dejar de leer la novela sin sentir la más mínima curiosidad acerca de lo que sucedió, lo cual es una pésima -si no la peor- marca para un policial).
Lo único interesante que posee es un epílogo metatextual donde el autor hacer referencia al proceso de escritura de la saga.
Tendría que probar con otro título, pero -la verdad sea dicha- no me da muchas ganas.

NOTA: léase aquí una linda crítica escrita desde un punto de vista completamente opuesto.

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