"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

13 abril 2014

"Juventud", J. M. Coetzee





Se trata de una novela del premiado autor sudafricano que tiene tintes biográficos. El personaje principal es un jovencito, que luego de realizar sus estudios universitarios en Matemáticas en su Ciudad del Cabo natal, se muda a Londres en busca de sí mismo, de aventuras pasionales y de la concreción de su mayor anhelo: convertirse en escritor, en un auténtico artista. Estamos en plenos '60 y muchos de los eventos políticos de esa época aparecen como trasfondo.
Ya en las primeras líneas nos damos cuenta de que a este jovencito de apariencia sosa nada le va a salir como desea. De este modo, la novela se convierte en una suerte de tratado sobre la mediocridad de clase media que lo recubre todo, aún en ciudades como Londres y con aspiraciones como las que tiene el protagonista. Narrado en estilo indirecto libre, el texto está plagado de interrogantes que toman la forma de preguntas retóricas de este muchachito, mezclando el sexo, la poesía y el sentido del estar en el mundo. Asimismo, es un texto que muestra claramente la posición de los afrikáners en Inglaterra y un momento determinado de la Historia. Se trata de una narración amena, directa, cronológica, fresca, sin tensiones de ningún tipo. Estas características resultan por momentos contraproducentes si uno espera una lectura de mayor enganche o ritmo. Pero como propuesta narrativa realista y de tono biográfica, se presenta sólida y cumple con creces el objetivo de adentrarnos en el sinsentido de la vida. Podemos decir además que se trata de un texto muy sincero y poco pretencioso, un texto que (metiéndose en la piel de este chico) logra transmitirnos toda su ingenuidad y desconcierto. 

YAPA: en la página 97, el protagonista se topa con un disco de un músico que toca el sitar y se compra el álbum sin dudarlo; si quieren escuchar a este intérprete, pasen por acá.


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