"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

05 marzo 2014

"Chesil Beach", Ian McEwan

EGON SCHIELE, Zwei Sitzende, 1911


Una cadenciosa novela situada en el año 1962. Florence y Edward son una pareja de universitarios recién casados que enfrentan (con nosotros como atentos testigos) su primera noche juntos en un hotel de Chesil Beach. Ambos son vírgenes y resultan un paradigma de los problemas sexuales de la época (problemáticas prontas a cambiar en cuestión de años). Ella, literalmente asqueada con respecto a las relaciones íntimas; él, desbordado de deseo postergado.
El texto se escribe con un armónico vaivén entre lo pasado (el pasado de cada uno y el común) y esa noche de bodas. Nos encontramos con plásticas y minuciosas descripciones que nos ubican con exactitud en cada una de las situaciones. También tenemos por momentos el placer voyeur de acercanos a la historia desde la perspectiva de uno y de otro. La historia es simple, pero de gran peso, con un nivel de tensión excelentemente manejado (tal como es el estilo de McEwan) y con giros que probablemente sean conocidos para los lectores que han pasado por la experiencia de la pareja.


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