"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

09 febrero 2014

"La fugitiva de Chujo" (de "La historia de Genji"), Murasaki Shikibu

"Nadie podía ver a Genji sin que le produjera  placer. Era como el árbol floreciente bajo cuya sombra hasta el rústico campesino de la montaña descansa con deleite" (pág. 44)


Este relato forma  parte de la voluminosa y célebre Historia de Genji, joyita del siglo XI. 
Básicamente, se trata de un cuento largo o nouvelle corta que cuenta una de las aventuras amorosas del fabuloso príncipe Genji con una enigmática muchacha. Esta historia de ocultamientos y amores furtivos está sazonada con el elemento sobrenatural propio de la tradición nipona. Además, nos regala delicadas sentencias poéticas intercaladas en algunos diálogos. Sin embargo, lo que a mí me llamó la atención del texto es la reminiscencia tan tangible de lo oriental, al mejor estilo de Las mil y una noches. En muchos pasajes, sentía que estaba leyendo una de esas historias de príncipes disfrazados de mendigos que, apelando a la complicidad de sus siervos, viven aventuras en plena noche con otra identidad. La historia se lee de un tirón; se trata de un texto ameno, curioso, simpático, con ciertas hermosas descripciones y acertados pequeños detalles (como la descripción de los estados de ánimo de los sirvientes) que muestran la gran capacidad de observación de la autora y alejan el texto de lo meramente anecdótico. Muy interesante.

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