"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

07 marzo 2013

"El baile", Iréne Némirovsky

Mary Cassat

Se trata de una novelita mínima en cuanto a tamaño (técnicamente, podría ser un cuento) que nos deja entrar en el mundo de esta escritora que desde no hace mucho tiempo se está haciendo más conocida.
La historia está situada a comienzos del siglo pasado, en París. Una familia de judíos nuevos ricos desea dar un baile para poder ingresar en el mundillo aristocrático/burgués. 
Por esas cosas del azar (no es la primera vez que me sucede) se dio la coincidencia de que el día anterior había visto la película "Asfixia", basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk (que había leido hasta la mitad), donde el eje de la historia es la relación entre una madre adicta y cambiante (encarnada muy bien por Angelica Huston) y su pobre hijo, que debe soportar todo lo que esta mujer le impone bajo el supuesto de que lo ama más que nadie en el mundo. 
El punto de contacto está dado por la presencia, en ambos textos, de madres de fuerte carácter, volcánicas, egocéntricas, y por la pasividad con que sus hijos (en el caso de "El baile" se trata de una chica de catorce años) soportan la conducta materna. En esta obra, es sumamente irritante el modo de ser de la madre y los atropellos de la que hace víctima a su joven hija. Pero no todo está dicho.
La obra nos ofrece una mirada ácida sobre las formas de conducirse de este sector social (hipocresía, envidia, ostentación) que resulta muy interesante y, por momentos, cómica. Por su parte, el ritmo narrativo es ágil y plástico (se lee de un tirón), las escenas se encuentran muy bien definidas, de modo que nos sentimos todo el tiempo como espectadores de primera fila.
Un texto que se puede considerar de iniciación y que puede muy bien recomendarse a chicas preadolescentes, no solamente para que se acerquen a un tema que siempre es vigente (las relaciones madre-hija), sino también para internarse en las costumbres de época, que tan bien se reflejan en la obra.

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