"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

14 febrero 2013

"Ella y él", George Sand

De Angel

Es esta la primera obra que leo de la célebre autora, cuya vida personal ha tenido la misma relevancia que sus textos. Y debo decir que me asombró.
Por un lado, muestra las características propias de las novelas decimonónicas, que se asientan en largos, sesudos y floreados parlamentos de diálogo. Esta zona de la escritura de esa época me transmite una cierta inverosimilitud, lo que me impide entrar de lleno en la historia contada, me sucede con todas las novelas del estilo donde los personajes principales son una máquina de razonar, sobre Arte y Amor más que nada. Salvando lo que para mí es un escollo, la presente novela me shockeó por la claridad y maestría para mostrar una relación amorosa conflictiva entre un hombre y una mujer, con tipos psicológicos extremadamente creíbles, bien logrados e, incluso, de una actualidad pavorosa, y todo esto sin que medie la voz y reflexión del narrador.
Ambos son pintores, es casi lo único que tienen en común. El, un alma caprichosa, veleidosa, inconformista (yendo más lejos, y usando los manoseados conceptos psicoanalíticos, podríamos tildarlo vulgarmente como "histérico" y "bipolar"); ella, una mujer sufrida, imperturbable, abnegada que, si bien hasta cierto momento demuestra tener los pies sobre la tierra, redunda luego en sus mismos errores, quedando presa de una relación enfermiza y aniquiladora para ambas partes. Todo el cuadro psicológico está impecablemente retratado. Se muestran asimismo dos formas de concebir el ejercicio de la vocación de artista.
Los pasajes donde se comienza a desarrollar el conflicto son decididamente imperdibles. Queda plasmado con gran contundencia la forma de ser de muchas personas (hombres y mujeres) luego de los primeros ardorosos momentos del amour fou.
En cuanto a la estructura, creo que a la novela le sobran muchas páginas, pues personajes, situaciones y moraleja quedan bien definidos y alcanzan su punto cúlmine hacia la mitad de la misma, por lo cual se vuelve redundante y un poco difícil de sobrellevar todo lo que queda del libro. Por otra parte, considero un gran logro esa capacidad de la autora de narrar situaciones de manipulación afectiva que, en el contexto contemporáneo, pueden resultar hasta exasperantes. Por tal motivo, creo que es una de esas obras que, editada en una versión acortada, le haría una gran justicia a conflictos que se viven hoy más que nunca, como las relaciones amorosas turbulentas que derivan en violencia de género; podría tratarse de un gran aporte literario al ponernos cara a cara con realidades interpersonales que, como sociedad, es hora de resolver.



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