"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

28 enero 2013

"El candelabro enterrado", Stefan Zweig

Una preciosa novela sobre el célebre elemento sagrado del pueblo judío, del que aún en la actualidad se desconoce su paradero, la Menorah.
Zweig especula con el destino de este candelabro de siete brazos que fue visto por última vez en Bizancio en el siglo VI. Lo hace de una manera atrapante y con la destreza que lo caracteriza, narrando las peripecias de un testigo (Benjamín) cuyo destino está indisolublemente ligado al del candelabro.
Más allá de la imperdible lección de historia, es también un llamado a la empatía con el pueblo judío y sus vicisitudes. A su vez, excede las coordenadas históricas para erigirse como un alegato a favor del espíritu (y la sabiduría) por sobre la fuerza y los caprichos absurdos del poder.
Por si fuera poco (y en lo personal es lo que más me atrapó del libro), el clima que se genera en esta obra nos trae reminiscencias a los relatos orientales como los de Las mil y una noches, por lo cual se puede leer y disfrutar desprendida de toda alusión histórica.
Un grande Zweig.




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