"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

03 diciembre 2012

"Los tipos como yo", Dominique Fabré

Oh, boy, fotograma

Se trata de una novela que transita los suburbios parisinos y también personales de aquellos hombres cincuentones que se sienten solos en el mundo, como si la vida les hubiera pasado por encima y ya fuera demasiado tarde para elegir o torcer el rumbo.
Narrada en 1º persona, la novela comienza cuando su protagonista se cruza a un antiguo amigo que hace añares que no ve, Jean. Inmediatamente asistimos a un juego de duplicación mediante el cual el amigo representa en carne viva los propios fracasos del protagonista. También aparecen un tercer amigo (que sólo en apariencia goza de mayor fortuna), una simpática mujer que conoce por Internet y su propio hijo, con el que tiene un tipo de relación, entre afectuosa y distante, muy bien plasmada, delineada de manera muy convincente a través de pequeños detalles. Es que todo el texto circula entre pequeñas vivencias cotidianas, en situaciones y ámbitos conocidos, rutinarios. De ellos emerge con cruda contundencia la tristeza de la vida contemporánea si no hay algún lugar al que dirigirse o algo que perseguir.
La obra empieza de manera un poco redundante y tarda quizás demasiado en tomar impulso (si bien se trata de una obra que todo el tiempo es pausada y sin tensiones). La narración es simple y ajustada. Verdaderamente, no me atrajo demasiado e incluso me aburrió bastante; no pude evitar compararla con un novela breve que aborda una temática similar, pero cuyo punch es mucho más certero: "La tregua", de Benedetti.

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