"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

15 enero 2012

"El enano", de Par Lagerkvist


Esta novela, del escritor y premio Nobel sueco, está íntegramente narrada en una 1º persona perteneciente a un singular "bufón" renacentista. El protagonista no es un bufón como el resto, no está dispuesto a hacer reír a nadie y un odio ancestral lo corroe. Extiende su mirada impiadosa y asqueada sobre casi todo lo que lo rodea, excepto sobre lo aguerrido y violento, que resulta para él cautivante. A lo largo de la narración, nos encontramos con la historia del principado al cual pertenece el protagonista: amores, rencores, una guerra, muertes y traiciones. Pasamos de la descripción de la vida en palacio (donde se destaca el personaje de Maese Bernardo, una suerte de Da Vinci al servicio del príncipe) a la somera crónica de guerra, para terminar en el microcosmos del personaje central.
El hombre, que sufre de enanismo, se reconoce como perteneciente a una raza diferente. Desde allí, interpela a los "seres humanos". Se trata de un personaje simple, sólido, duro, odioso, cuya configuración psicológica se mantiene intacta a lo largo de todo el libro (en lo personal, me remitió un poco a Grenouille de El perfume). Se ha dicho que este personaje encarna el odio más vil, sin embargo yo me inclino a pensar que representa el resentimiento del que está obligado a mirar la vida desde el costado. Pienso que poner la voz en este personaje le sirve al autor para retratar con ojo crítico las acciones más incomprensibles de los hombres.

A pesar de que la historia avanza a ritmo parejo, a mí en lo personal me aburrió un poco. Quizás el pasar de un centro de interés a otro, sin que se pueda delinear con firmeza una historia central, le quita impulso. Además, destaco un punto en contra en su estructura: el hecho de que la novela se postulara como diario del protagonista (con sus correspondientes notas autorreferenciales y su propio tempo) ya muy avanzada la narración (en las primeras cincuenta páginas o más es casi una 1°persona testigo). En lo personal, puedo decir que la historia y los personajes no me generaron empatía alguna, pienso que esto quizá se deba a que no encontré profundidad en la voz narradora; me resultó simplemente una voz que llevaba adelante el relato y no pude acercarme a él.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una obra verdaderamente muy imprescindible para cualquier lector , te lleva a el mundo del enano y te pone en la piel del enano, verdaderamente magnifica

Anónimo dijo...

Concuerdo contigo en cuanto al salto de un centro de interés a otro y a la carencia de un problema central que se vaya desenvolviendo. Sin embargo, no creo que la voz del narrador carezca de profundidad. Por el contrario, creo que Lagerkvist confeccionó una personalidad magistralmente caracterizada para su enano: Es conciso, lapidario, y aunque la forma narrativa es aparentemente sencilla, tiene mucha afectividad.

Pienso que el salto de una situación a otra sirve para hacer el análisis simultáneo de los aspectos viles de la humanidad que representa cada personaje.