"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

27 agosto 2011

"Tsugumi", de Banana Yoshimoto

Una novela magnífica de esta escritora que despliega una enorme sensibilidad en todas sus obras.
Yoshimoto resulta una vez más simple y a la vez, profunda.
Narrada en primera persona, relata un verano en el que la protagonista se aloja en la casa de sus tíos, en una turística localidad costera en la que ella misma vivió hasta hace muy poco. Allí vive Tsugumi, su joven prima, que debido a una enfermedad crónica tiene un carácter singular. Ambas, junto a Yoko (hermana mayor de Tsugumi), un amigo nuevo y apuesto y dos perros viven un verano que será una bisagra para todos ellos. La voz narradora repasa su propia vida y la de su entorno familiar sin estridencias, y al contar los episodios centrales de la novela, lo hace con un cadencioso ritmo que invita a la reflexión y resulta sumamente empático para el lector.
Suerte de novela de iniciación, carece de sentimentalismo barato o moraleja; la considero una obra ideal para jóvenes lectores, ya que tiene la resaltable virtud de ser entretenida, simple y profunda a un mismo tiempo. Un texto delicioso y ameno que habla sobre nada más y nada menos que la vida, la muerte y las relaciones afectivas, enfocado bajo el prisma de la juventud y, al igual que en otras obras de la autora, con la yapa de la esperanza como corolario.

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