"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

18 marzo 2011

"Los santos inocentes", Miguel Delibes

Grandiosa obra del escritor español.
Se trata de una novela breve que se puede incluir en la larga lista de textos de realismo social, esos textos iberoamericanos que ponen en palabras las injusticias rurales protagonizadas por señoritos, terratenientes, lacayos, jovencitas, retrasados mentales. En la línea de Cela, Sender, Donoso o cualquier otro autor del boom en trance de contar esas amarguras que nos llenan de impotencia. Aún cuando la raíz de estas novelas sea la misma, cada una de ellas ha encontrado su propio camino estético. Un uso logradísimo de la lengua dialectal, personajes marginales y genuinos, pequeños detalles que se activan como símbolos de un modo de vida opresivo frente al que es imposible cualquier escape o reivindicación.
En este caso, la acción se sitúa en una finca española en la que vive el protagonista de esta historia: Azarías, uno de esos "santos inocentes", al igual que su sobrina la Niña Chica. Dividido en seis capítulos, el texto fluye ágilmente, llevado adelante con una voz que ha tomado bastante de la oralidad. Es de destacar el manejo estético del diálogo, que junto a la disposición de los párrafos, logra revestir a toda la novela de un sello propio cercano a lo poético. En cuanto a lo narrado, la historia pequeña de amor fraternal entre Azarías y cada uno de los búhos que cría, funciona como elemento tangencial o disparador que posibilita la pintura de un cuadro social más complejo sostenido en las conocidas relaciones entre poderosos y pobres diablos.
La novela tiene momentos muy conmovedores y otros capaces de generar indignación en el lector, todo esto en el marco de una escritura innovadora y cuidada.
No tengo nada más que pedirle a un texto literario.

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