"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

28 febrero 2011

"Querido Miguel", Natalia Ginzburg

Excelente obra de la narradora italiana.
Se trata de una novela epistolar escrita y situada en la Italia de los años setenta.
En ella, distintos personajes de clase burguesa intercambian cartas; el aglutinador es el personaje de Miguel, un chico joven que siempre está "escapando". Con este intercambio de cartas (al que sólo se le suman un par de diálogos y de fragmentos narrativos, concisos y descriptivos) se ponen en evidencia complejas relaciones familiares y problemáticos perfiles individuales que no son muy distintos de los que pueden rodearnos habitualmente. Una madre, sus hijas adultas, una jovencita que acaba de ser mamá, el amigo de la familia y su ex-esposa, la figura del padre (que es el gran evocado).
Postales cotidianas, pequeños gestos reveladores de distintos tipos de personalidad, objetos familiares (un cuadro, una bufanda, osos de peluche y muchos otros) forman un atinado collage recubierto por la soledad, de la que no parece escapar ningún personaje. Todos escriben pero es claro un cierto nivel nivel de monologuismo: nadie parece comunicarse verdaderamente con nadie.
En un momento en que estamos habituados a la comunicación epistolar a través de internet y a que la familia disfuncional esté en boca de mucha gente, creo que esta novela puede tomar un nuevo impulso, reactualizarse y erigirse como espejo de lo que somos.
Me asombra la capacidad de Ginzburg para delinear un cuadro extremadamente realista a través de la complejidad que demuestran los distintos personajes. Nadie es demasiado bueno o demasiado malo, simplemente se nos muestran como personas que hacen lo que pueden, con sus errores y aciertos, con sus limitaciones, sus traumas y su pasado. Y para esto no necesita un gran despliegue. Por si fuera poco, se advierte un fino toque de humor.
Sobre ella escribió Italo Calvino:
“Natalia expresa su lirismo en el ritmo y en el corte de sus historias, construye la psicología de sus personajes a través de su comportamiento y nunca comenta o interpreta por el lado de lo intelectual, aunque sus historias se desarrollan casi enteramente en el ámbito de los intelectuales.”

Pienso que es una novela que divierte, enternece y conmueve a la vez.

NOTA: la edición de Librerías Fausto (1974), con traducción de Marcela Milano, está llevada adelante en el español rioplatense; un poco chocante al inicio el uso del "vos" pero creíble con el correr de las páginas.


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