"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

23 febrero 2011

"El arpa de hierba", Truman Capote

Se trata de una novela simple y amena del autor de "A sangre fría". Una obra que viene a demostrar su gran polifacetismo. La historia se sitúa en un pequeño poblado de Alabama durante los años 30: la pareja central de la obra, las hermanas Talbot (una estricta Verena y una soñadora Dolly), la negra Catherine, el joven Riley, el juez Cool y Collin, un muchacho de 16 años que es el que narra toda la historia pasados unos años.
Se trata de una historia con bastantes rasgos de ingenuidad, en lo personal no puedo dejar de catalogarla como maniquea y naif. Por supuesto, tiene moraleja: hay que luchar por la libertad individual, sin resignar aquellas pequeñas cosas que nos hacen felices. Se trata de una apología precisamente de esto, la libertad personal, por sobre las imposiciones sociales. Es fluida y está bien escrita, principalmente en las primeras páginas donde abundan las metáforas.
El joven Collin, huérfano a los trece años, se integra a la vida de Dolly y Catherine, que aunque vivan bajo el mismo techo que Verena, se toman la vida de muy diferente manera. Pasan los años idílicamente hasta que un episodio inesperado e injusto obliga al trío a abandonar la casa, suerte de aventura colorida a la que se irán sumando otros personajes que comparten el mismo espíritu.
Considero que la novelita halla su lector modelo en jovencitos de 13 o 14 años. Pasada tal edad, cualquier lector estándar puede llegar a sentirse aburrido y un tanto decepcionado con esta fresca historia en la que todo se presenta de manera muy simple y superficial, anécdotica. Idílicos los espacios (la cálida cocina, una habitación íntegramente rosada, la casa del árbol que se convierte en todo un símbolo), chatos los personajes (es de destacar el tratamiento cuasi racista de la que es objeto Catherine, la que aparece como una sirvienta ignorante y obstinada que se ubica entre el prototipo de servus callidus y stultus) y simplistamente adorables los héroes (Dolly, el juez Cool).
En definitiva, una historia tierna pero poco compleja que hará pasar un agradable momento a determinado tipo de lector: el público preadolescente o teen, los lectores de ánimo apacible o simplemente aquellos que tengan curiosidad por internarse en la disímil obra de este célebre autor.

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