"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

28 agosto 2010

"El jardín de al lado", de Donoso

Se trata de una novela realista que retrata el exilio latinoamericano en Europa.
Escrita con sobriedad, muy lejos de las hazañas estilísticas de El obsceno pájaro de la noche, Donoso se interna en el derrotero de un escritor chileno mediocre que vive en busca de la manzana de oro del éxito y el reconocimiento literarios. Junto a su esposa, se mudan temporariamente de un gris pueblo catalán a un piso de lujo de un amigo pintor. La acción transcurre en una desolada Madrid veraniega y está plagada de personajes secundarios que completan el cuadro de la tragedia del exilio (incluyendo a las generaciones jóvenes). Como en un cruel juego de opuestos, siempre hay otros personajes que representan el lado amable de la vida (la temible editora Nuria Monclús, el escritor Chiriboga -al que Donoso le da vida junto a escritores reales del boom, lo que genera pasajes con guiños muy disfrutables-, los vecinos aristocráticos) . De aquí la importancia que adquiere ese jardín de al lado, donde todo parece perfecto, simple y real, a diferencia del propio entorno del protagonista donde nada es firme, donde se puede palpar el peso del pasado y de las cuentas pendientes.
La novela, que empieza con el ritmo propio que caracteriza a Coronación o Este domingo, parece agotar su potencial promediando la mitad del libro. En este punto, la tesis central se empieza a repetir, tenemos la sensación de que ya conocemos demasiado a los personajes (parafraseando: su caracterización psicológica no se profudiza ni evoluciona) y se empieza a transitar la redundancia, por lo cual se pierde el interés suscitado al inicio. En pocas palabras: si bien aparecen nuevos núcleos narrativos, la historia base se vuelve más de lo mismo. Incluso el episodio del jardín al que alude el título (símbolo fuerte de la novela) se diluye rápidamente en la trama.
El final, con una apuesta narrativa de quiebre bastante edulcorada e incluso revestida de cierta ingenuidad, no logra levantar a una historia que había caído en manos de lo esperable y de cierta simpleza que, en lo personal, contrastó mucho con las experiencias de lectura previas con Donoso (quien afirmó: «es la novela más realista y psicológica que he escrito»).

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