"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

16 octubre 2009

"El incendio y las vísperas", de Beatriz Guido

En esta novela de Beatriz Guido (novelista argentina, pareja y co-equiper de Torre Nilsson, éxito de ventas en su momento), el eje rector es el segundo peronismo, frente al cual el texto se postula como feroz diatriba. La acción transcurre desde el 17 de octubre del `52 al 15 de abril del `53, cuando se produjo el acto incendiario del que fuera víctima el Jockey Club de Buenos Aires. Los protagonistas son una familia de la oligarquía argentina (padre, madre y dos hijos jóvenes), un estudiante anarquista y una empleada doméstica (servidumbre de toda la vida) que aparece fugazmente para arrojarles en la cara las hipocresías de clase (aunque por momentos es poco creíble la verbalización sin freno inhibitorio de todo lo que siente/piensa). La acción transcurre entre Buenos Aires y Uruguay. La narración es simple, despojada, lineal, con algunos momentos un tanto cursis (como si se bañara de un tono romántico). Si bien la novela presenta un panorama crudo de la vida durante el peronismo (que incluye torturas de comisaría, exilios y amenazas) y no ahorra insultos explícitos contra Perón, Evita y Juan Duarte, creo que el dibujo de clase que hace de los Pradere produce el mismo rechazo que puede ofrecer la "dictadura peronista". Cada detalle de la vida de esta familia de clase alta (Jauretche se dedicó a mostrar algunas incoherencias en torno a esto, en su libro El medio pelo argentino) se presenta como signo de frivolidad y de aislamiento con respecto al contexto social imperante: si les molesta el peronismo es porque plantea otras condiciones laborales para sus empleados/sirvientes, porque el fantasma de la expropiación se cierne sobre sus tesoros más preciados (en este caso, la estancia Bagatelle) o simplemente porque se sienten amenazados e invadidos como clase, obligándolos a enfrentar su propia esencia acomodaticia e individualista. El personaje romántico del anarquista, idealista y clase media Pablo Alcobendas es el único que emerge indemne de tanto derrumbe moral.
La novela es interesante para acercarse a este período de la historia argentina y para analizar una mirada sobre el fenómeno del peronismo.

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